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Es por dentro de esta piedra

João Ubaldo Ribeiro (La sonrisa del lagarto)

Aún humeaban los rescoldos de las Torres Gemelas cuando Indira puso en mis manos un regalo extraño: O sorriso do largato, de João Ubaldo Ribeiro. Era un autor por entonces desconocido para mí y ni siquiera puede decirse que ella hubiera comprado el libro para regalármelo. Fue mucho más sencillo. Veníamos de pasar unos días en la isla bahiana de Itaparica, de donde era natural João Ubaldo Ribeiro, y en la conversación surgió el significado de etimología tupí, lengua en la que ita significa piedra y unido a parica (pirika) nos da un resultado parecido a piedra ardiente, brillante… Octubre de 2001. A Indira le pareció bien presentarme al autor bahiano de Itaparica y me regaló su ejemplar. “Es por dentro de esta piedra” dice Ribeiro, es el mundo de la isla, la más grande de la Bahía de Todos los Santos en la que se desarrolla el universo literario del lagarto y el hechizo de su sonrisa. Todo ello unido al mundo interior del protagonista, João Pedroso, cuya relación etimológica con La Piedra es más que evidente.

João Ubaldo Ribeiro falleció hace unos días. Más allá de la pena y la tristeza que sentimos por la pérdida de alguien con quien hemos llegado a intimar a través de los libros, para mí suspuso completar el triángulo del tardío realismo brasileño, junto con Érico Veríssimo y Jorge Amado, quien, casualmente, acababa de fallecer en agosto de 2001, un par de meses antes de que me presentaran a Ribeiro.

Cuentan en Brasil la anécdota de que, como João Ubaldo se había iniciado en la literatura con cuentos, su padre le conminó a escribir algo de peso y le dijo, más o menos, que los libros habían de mantenerse en pie por sí solos. Dicen que de esa provocación nacieron las 700 páginas de Viva el pueblo brasileño, obra en la que recrea una historia secreta, ficticia, contraria a la oficial, llena de destellos mágicos y de la que recuerdo las disertaciones caníbales del caboclo Capiroba justificando, con aparente solvencia gastronómica, que la mejor carne humana que puede comerse en Bahía es la de los holandeses. Aun así, reconozco que le debo a esta obra una segunda lectura que, según algunos expertos, es necesaria para su comprensión.

Vendrán otros, sin duda, ya existen, ya escriben… Pero de Veríssimo, Amado y Ribeiro nos quedan sus obras, las que nos ayudan a entender mejor la fisonomía de un país diverso y complejo, en el que la identidad, como en otros muchos, se va plasmando a golpe de renglones. Imprescindibles, desde mi punto de vista, los contenidos en la trilogía El tiempo y el viento, de Érico Veríssimo (I El continente, II El retrato y III El archipiélago), en Capitanes de la arena, Mar muerto y Tierras sin fin, de Jorge Amado, o en los citados La sonrisa del lagarto o Viva el pueblo brasileño, de João Ubaldo Ribeiro.

Isla de Itaparica, en la Bahía de Todos los Santos (Brasil).

Isla de Itaparica, en la Bahía de Todos los Santos (Brasil).

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